Con frecuencia, vemos en consulta pacientes que sin saberlo, sufren depresión. Según la OMS, la depresión se convertirá en la segunda causa de discapacidad a nivel mundial en el 2020, por lo que poder identificarla, es quizá uno de los temas más importantes dentro de la agenda de salud mental.

Existen diferentes tipos de depresión (reactiva, distimia, crónica, postparto, estacional) así como manifestaciones: en el caso de los hombres por ejemplo, con frecuencia la depresión se manifiesta en forma de irritabilidad, enojo, entre otros.

La depresión, más allá de un sentimiento de “tristeza” es un estado de desesperanza. De acuerdo a la perspectiva cognitiva, la depresión se caracteriza por una TRIADA COGNITIVA consistente en una visión negativa de sí mismo, de los demás y del futuro, fundada también en una alteración de la manera en cómo procesamos la información – DISTORSIONES COGNITIVAS-. La persona deprimida, está convencida de que la realidad es tan negativa como ella la alcanza a ver.

Desde el punto de vista de las Neurociencias, la depresión tiene su origen en la química de nuestro cerebro, de ahí que con frecuencia se suministren fármacos para tratarla, tales como las benzodiacepinas, los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS), entre otros. Los efectos secundarios asociados a estos medicamentos, sin embargo, han sido motivo para buscar alternativas a su tratamiento.

El Neurofeedback, por ejemplo, se enfoca a normalizar la actividad eléctrica del cerebro, considerando que la depresión es una alteración no solo de orden químico, sino que tiene que ver además con deficiencias en la actividad eléctrica que pueden ser corregidas por medio del entrenamiento.

El Dr. Paul Swingle, un veterano de este campo, señala que la condición neurológica asociada a la depresión tiene que ver con un imbalance o desequilibrio de la actividad de los lóbulos frontales, observándose el derecho mucho más “activo” que el izquierdo. No existe sin embargo un patrón único, pues existen diferentes combinaciones asociadas a los distintos tipos de depresión ya mencionados.

En todos los casos, la persona puede aprender por medio de condicionamiento a inhibir o por el contrario aumentar distintas frecuencias con objeto de  hacer que su cerebro funcione en forma más eficiente. 

No podemos excluir el punto de vista social, desde el cual la persona deprimida obtiene la atención de los demás, ya sea en forma consciente o inconsciente, los cuales se compadecen de su estado y buscan “animarle”. Estar “depre” en la actualidad pareciera cotidiano; sin embargo, desestimar los efectos que la depresión tiene no solo en lo concerniente a la salud mental, sino en la salud general, puede ser incluso peligroso, pues en la actualidad se reconoce el vínculo entre ésta y diversos procesos inflamatorios del organismo.

Así pues, esta es una serie de Realidades sobre la Depresión que quizá no conocías:

  1. “Animar” a alguien que está deprimido puede ser importante, pero no suficiente.
  2. Los sentimientos de culpa asociados a la depresión son con mayor frecuencia experimentados por mujeres.
  3. No se requieren catástrofes en la vida para caer en una depresión; la genética puede ser motivo suficiente para experimentar depresión en algún momento de nuestra vida.
  4. Los síntomas de la depresión no desaparecen de un día para otro, algunos mejoran rápidamente, como el sueño y el apetito, otros pueden llevar más tiempo.
  5. Cambios en el estilo de vida, como el ejercicio y la alimentación, pueden contribuir significativamente a reducir los síntomas, especialmente cuando se trata de una depresión leve.
  6. Depresión no es lo mismo que tristeza. La tristeza es una emoción pasajera que usualmente es provocada por un estímulo. La depresión como se mencionó anteriormente va más allá, es de carácter más duradero y no siempre corresponde a una situación o evento.
  7. La depresión está ligada a otros problemas de salud, por ejemplo, personas con depresión tienen un riesgo mayor de sufrir enfermedades cardiacas, pero también a la inversa: después de una enfermedad, las personas pueden sentirse deprimidas. Es común también que desórdenes como el hipotiroidismo sean la causa de una baja en el estado anímico.
  8. En ocasiones, las personas deprimidas requieren de un esfuerzo adicional que mejore su estado de ánimo, por ejemplo, hacer ejercicio o salir de casa, aún cuando no se sientan especialmente motivadas para hacerlo.
  9. La depresión ocurre con más frecuencia en mujeres. Las razones de ello son varias, pero dentro de las más importantes está el factor social, así como menores niveles de serotonina.
  10. El consumo de alcohol, una conducta más frecuente en los hombres, puede provocar una sensación temporal de alegría o euforia, pero al ser un depresor del sistema nervioso, contribuye aún más a los sentimientos depresivos.

 

Algunas investigaciones han encontrado también que el ESTRES CRONICO podría estar asociado a la depresión, por lo que de igual manera, no deberíamos subestimar el papel que tiene éste como precursor de los estados depresivos e incluso el deterioro cognitivo.

 

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