6 mitos sobre la meditación que debes tomar en cuenta

6 mitos sobre la meditación que debes tomar en cuenta

Quién no ha escuchado en la actualidad acerca de los beneficios de la meditación? Esta milenaria práctica oriental ha explosionado en el mundo occidental, y son quizá miles de personas quienes la practican alrededor del globo terráqueo.

Un reciente artículo publicado en el New York Times señala que a pesar de que la mayoría de los estudios que se han realizado para evaluar la efectividad de la meditación, utilizan “pequeñas muestras no representativas de monjes budistas que pasan horas meditando todos los días” o estudios no aleatorios que carecen de controles, un estudio también reciente parece traer luz a este tema, y mostrar por primera vez que a diferencia de un placebo, la forma de meditación conocida como Mindfulness, podría en realidad cambiar nuestro cerebro y mejorar nuestra salud.

En este estudio, se reclutó a 35 hombres y mujeres desempleados que experimentaban considerables niveles de estrés. La mitad recibió un entrenamiento formal en dicha técnica en un centro de retiro, mientas que la otra mitad recibió un entrenamiento “falso”, enfocado en relajación y otras técnicas para distraerlos de sus preocupaciones.

A los tres días, todos los sujetos reportaron sentirse renovados y en mejores posibilidades de manejar el desempleo. Sin embargo, imágenes cerebrales mostraron diferencias en los primeros: había mayor actividad o comunicación en la parte de sus cerebros que procesa la respuesta de estrés y otras áreas relacionadas con el foco y la calma. Cuatro meses después, mostraban niveles en la sangre mucho más bajos de un marcador asociado a la inflamación que el grupo que solo recibió relajación, aunque pocos de ellos seguían meditando.

Aunque los mecanismos no quedan aún claros para los investigadores, quienes señalan no conocer la “dosis ideal” es probable también que la meditación no sea lo que la mayoría de la gente piensa, por lo que aquí te presentamos algunos de los mitos más comunes:

  1. La meditación es “poner la mente en blanco”. Lejos de ello, la práctica de la meditación supone un esfuerzo inicial para poder acallar el ruido externo e interno, y poder centrar nuestra atención en un aspecto particular -en este caso, el objeto de nuestra meditación-. Un meditador experimentado, requiere de poco o ningún esfuerzo para poder realizar esta actividad.
  2. Para hacer meditación, tienes que vestir de blanco. Aunque algunos yogis experimentados recomiendan vestir de blanco, lo cierto es que no requieres de una vestimenta específica para hacerlo. Los monjes budistas por ejemplo, no utilizan blanco en sus ropas, por el contrario, sus atuendos son de colores vivos.
  3. La meditación es muy difícil o muy fácil. Hay quienes piensan que esta práctica es sumamente difícil, o por el contrario tan fácil que cualquier persona la puede practicar. En realidad, el grado de dificultad para que una persona practique meditación en forma seria y reciba los beneficios arriba mencionados, depende de muchos factores. El Dr. Paul Swingle de la Universidad de Ottawa, ha mencionado por ejemplo, que en algunos casos es preciso bajar el nivel de actividad cerebral – cuando hay excesivas ondas rápidas de tipo beta- para que la persona sea capaz de entrar en este estado.
  4. Los beneficios de la meditación se obtienen muy rápidamente y  bastan con 10 minutos. Aunque el estudio que se menciona arriba refiere que los participantes seguían mostrando una reducción de sus marcadores hasta varios meses después del entrenamiento, es muy probable que se requiera de una práctica constante y de largo plazo. Así lo ha referido el Prof. Richard Davidson, quien en su extensa investigación con monjes budistas, ha demostrado que se requieren muchas más horas de meditación para producir cambios significativos y sostenibles.
  5. Para hacer meditación, tienes que estar en flor de loto, una posición realmente incómoda! Con frecuencia suelen confundirse la práctica de meditación, con la yoga, otra práctica ancestral. Es común que en la yoga, se dedique tiempo específico para la meditación ya sea antes, durante o después de la misma, pero no todos los que practican meditación hacen yoga. En cuanto a la posición, lo recomendable es adoptar una postura que sea cómoda; en yoga se cree que la flor de loto, es una posición tranquila, silenciosa, que fomenta la contemplación.
  6. Está de moda meditar. Aún cuando esta práctica ha venido ganando mucha popularidad, es una práctica que data de miles de años atrás cuyos orígenes se ubican en la India, aunque su origen exacto no se ha definido con precisión.

 

Determinar los beneficios reales de dicha práctica, así como sus mecanismos de acción, es un campo de estudio apasionante, que sin duda ofrece información muy valiosa para comprender más el cerebro humano, y quizá sea a través de estudios como los del Prof. Davidson, que podamos tener información no solo cualitativa, sino cuantitativa acerca de ello.

Recuerda, lo que se puede medir, se puede mejorar.

 

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Hacer florecer la resiliencia en nuestros hijos

Hacer florecer la resiliencia en nuestros hijos

La resiliencia es una capacidad que debemos hacer florecer a temprana edad. Parte de ser resilientes, es adoptar una visión positiva de los retos que tenemos que enfrentar.

Un reciente artículo publicado por Edutopía llamado Positive Brains are Smarter Brains, señala que orientar a los menores a adoptar una actitud más positiva respecto de sus deberes escolares, podría persistir hasta la adultez: los adultos que tienen una visión positiva de los retos que tienen que enfrentar, son más productivos, motivados y tienen una probabilidad mayor de alcanzar sus objetivos en el trabajo.

Aunque nuestra tendencia al optimismo está determinada genéticamente en un 50%, el otro 50% depende de tres aspectos fundamentales: lo que pensamos sobre nosotros mismos, nuestra conducta -ser optimista no solo consiste en pensar positivamente, sino también en ACTUAR positivamente- y lo que hacemos para estimular la producción de neurotransmisores – la actividad física es la mejor forma de hacerlo, de ahí que ésta sea tan importante a cualquier edad, pero sobre todo en la edad escolar-.

Hay tres elementos clave de acuerdo a este artículo para orientar a los menores a los resultados positivos del aprendizaje:

Control – Ser conscientes de sus pensamientos y emociones. Cultivar en ellos la capacidad de reconocer las distracciones o la negatividad, y asumir el control de mantenerse enfocados en su objetivo.

Influencia – Reconocer todas las influencias que pueden recibir del exterior, tanto positivas como negativas, y enseñarlos a elegir y enfocarse en aquellas que refuercen su visión positiva del proceso de aprendizaje y resaltar la importancia del esfuerzo y trabajo duro. Con frecuencia, señala la nota, los estudiantes piensan y se dicen así mismos “no soy bueno para esto”; hay que contrarrestar estas auto-afirmaciones negativas, destacando la importancia de la práctica y la confianza en sí mismos.

Reconocimiento – El optimismo no está peleado con la verdad. Reconocer las áreas sobre las cuales efectivamente se tiene poco control y redireccionar la atención hacia las áreas sobre las que SI se tiene control. Por ejemplo, los estudiantes pueden reconocer que no son buenos para una asignatura y trabajar en ello, pero también reconocer que son buenos para otras y no solo centrarse en la primera.

El optimismo y la resiliencia, son claves para el desarrollo de las futuras generaciones, no solo en lo académico, sino en todas las áreas de la vida. A continuación, una lista de 10 cosas para hacer florecer esta capacidad:

  1. No hagas lo que tu hijo es capaz de hacer por el mismo. Por ejemplo, cuando tu hijo es capaz de comer o vestirse por el solo, permítele desarrollar su autonomía.
  2. Trata a tu hijo como el que puede llegar a ser. Velo como una persona exitosa, capaz. “No lo pobretees”, ayúdale a crear una autoestima positiva.
  3. No te metas en sus adversidades. Resolver las dificultades que se le presentan, como los deberes escolares es clave para su resiliencia. Si se cae, permítele levantarse, no corras inmediatamente a levantarlo.
  4. Ayúdalo a reconocer sus talentos y capacidades, identificando aquellas cosas para las que es bueno y apóyalo para que pueda potenciar estas habilidades, por ejemplo, la práctica de un deporte.
  5. Enséñale a tolerar la frustración y a canalizar su energía de manera positiva, por ejemplo, a manejar su enojo en forma constructiva. No solamente le digas cómo, pon tu el ejemplo.
  6. Enséñale a llenar su “tanque” de manera positiva; es decir, a sentirse satisfecho consigo mismo por medio del ejercicio, la lectura o a través de hacer algo positivo por los demás. Como padres de familia, es importante también hacer sentir a nuestros hijos que son importantes poniéndoles atención.
  7. Enséñale el valor de la responsabilidad; tanto en la escuela como en el hogar, los niños que asumen una responsabilidad acorde a su edad, confían en sus capacidades y son más seguros.
  8. Ayúdale a ser consciente, no solo de las consecuencias de su conducta, sino también de vivir conscientemente a cada momento, a disfrutar la vida.
  9. Ayúdale a crear una relación positiva con su entorno, enseñándole a ser amable y a tratar con respeto a los demás. Desafortunadamente, muchos padres enseñan a sus hijos a pegar y a defenderse porque de acuerdo a su creencia, esa es la única manera de sobrevivir.
  10. Cultiva la esperanza y el optimismo, enseñándole a reconocer las cosas positivas que ocurren en su vida haciendo un recuento al final de cada día de todo lo bueno que le ha sucedido.

En Transforma tu Estrés nos centramos y te ayudamos a ti y a los tuyos a convertir las dificultades en retos y oportunidades de crecimiento y desarrollo. Contáctanos.

¿Conoces tu nivel de estrés?

¿Conoces tu nivel de estrés?

Preguntarle a una persona si está estresada es un método relativamente confiable para saber sobre su nivel de estrés; sin embargo, cuando esa persona se encuentra en su trabajo, su respuesta puede estar influída por diversos factores: algunas personas consideran que aceptarse estresadas, es equivalente a aceptar que no pueden con la carga de trabajo, etc.

Por supuesto es importante la percepción que tenemos de nuestro propio nivel de estrés; pero en la actualidad existen herramientas que nos pueden proporcionar información más fidedigna acerca del nivel de estrés de una persona. Una de estas herramientas es el Perfil de Estrés.

Qué es un Perfil de Estrés

Un perfil de estrés es una herramienta que mide el nivel de estrés fisiológico de la persona. Recordemos que la respuesta de estrés antes que nada es una respuesta de tipo fisiológico, es decir que cuando estamos en estado de tensión, existen ciertas variables características, que son:

  • Aceleración de la respiración
  • Aumento del ritmo cardiaco
  • Aumento de la sudoración
  • Aumento de la tensión muscular
  • Disminución de la temperatura periférica

Estas funciones están reguladas por el sistema nervioso “autónomo”, del cual se desprenden dos ramas importantes: el sistema simpático y el sistema parasimpático. El primero de ellos, entra en funcionamiento ante las situaciones que nos generan estrés y da como resultado los cambios antes mencionados.

Dichos cambios son detectados por medio de la colocación de sensores en distintas partes del cuerpo, principalmente dedos de las manos, tórax y músculos de la frente, espalda o antebrazos. Estos sensores registran la actividad eléctrica del sistema nervioso, la cual es codificada y traducida a una señal que puede ser vista a través de un monitor.

 

Perfil de estrés

 

La aplicación de un Perfil de Estrés consta de distintas fases, en las cuales, la persona que es evaluada y el profesional, pueden registrar y observar los cambios que ocurren en la fisiología de la persona evaluada.

Para qué sirve

El Perfil de Estrés es de gran valor como herramienta diagnóstica, pues permite identificar:

  • Cómo responde la persona ante distintas situaciones de estrés
  • Qué tipo de situaciones son las que activan o provocan una respuesta de estrés
  • Qué modalidades o variables se activan con mayor facilidad, es decir, cuáles variables son más vulnerables
  • Qué modalidades o variables son más resistentes, es decir, son menos vulnerables ante situaciones de estrés
  • Cuál es su capacidad de recuperación posterior a un evento estresante

Contar con un Perfil de Estrés nos permite además identificar cuales son las variables que pueden ser entrenadas, además de contar con una referencia para evaluar los resultados del entrenamiento. Cuando desconocemos los valores iniciales, es difícil cuantificar los avances y logros, por lo que tener una evaluación pre-entrenamiento es clave.

Recordemos que cada persona es única y responde de manera diferente ante las situaciones de estrés. Mientras que algunas personas despliegan una amplia gama de respuestas ante las situaciones que les provocan estrés, otras presentan un número reducido de éstas. Identificar en cada caso el tipo e intensidad de respuesta, es clave para iniciar el entrenamiento que corresponda a las necesidades de la persona.

 

Lo que se puede medir, se puede mejorar.

 

Si quieres conocer tu nivel de estrés, contáctanos. En Transforma tu Estrés utilizamos las mejores herramientas para ayudarte.

 

Imagen: © Dana Bartekoske Heinemann | Dreamstime Stock Photos

 

6 cosas que hacen los líderes para ayudar a su gente a manejar el estrés

6 cosas que hacen los líderes para ayudar a su gente a manejar el estrés

Los líderes son responsables tanto de manejar su propio estrés, como ayudar a sus colaboradores a manejarlo. En el ambiente actual de trabajo, permanecer productivo y comprometido puede ser un reto, de acuerdo a un reciente artículo publicado en Harvard Business Review.

Enfocarse en el crecimiento y desarrollo de la gente es una de las muchas cosas que pueden hacer los líderes para gestionar el estrés. Historias como la de Google, en la que sus directivos se enfocan en crear una fuerza de trabajo feliz, saludable y productiva, parece ser una buena forma de liberar el potencial creativo y mantener la productividad de la organización. Además de ello, los buenos líderes:

  1. Son ejemplo y promueven en sus colaboradores buenas prácticas. Mantener el estrés bajo control, adoptar un estilo de vida saludable así como el balance entre el trabajo y la vida personal, son algunas de estas prácticas en las que los líderes deben ser modelo de actuación.
  2. Permiten a su gente desconectarse del trabajo. Si eres uno de esos líderes que exige a sus colaboradores mantener prendido su teléfono las 24 horas los 365 días del año, cuidado. Es probable que no seas tan efectivo para gestionar tu propio estrés y generes estrés innecesario en tu equipo de trabajo.
  3. Ayudan a sus colaboradores a manejar el estrés, incorporando y ofreciendo a su gente herramientas para manejarlo, tanto a nivel individual como colectivo. En ambos casos, los líderes deben mostrar a su gente, que ellos también utilizan estas herramientas y promover que sus equipos lo hagan. Las técnicas de relajación, el biofeedback y otras, pueden formar parte del “kit de herramientas” que tanto líderes como equipos de trabajo pueden utilizar para manejar el estrés.
  4. Se enfocan en una sola tarea y evitan el multitasking. Los buenos líderes establecen prioridades y saben que realizar más de una tarea a la vez reduce su efectividad personal, al mismo tiempo que ayudan a sus colaboradores a mantener el foco y evitar las distracciones.
  5. Los líderes que son competentes en el manejo de estrés se permiten a sí mismos y a sus colaboradores a hacer pausas en el trabajo. Estas, les ayudan a recargar sus baterías para poder mantener su energía en un nivel óptimo. Estos líderes son dueños de su tiempo y evitan el síndrome de estar siempre ocupado
  6. Los buenos líderes practican la empatía y la compasión, se interesan genuinamente por su gente, tienen contacto visual y físico con ellos, además de interesarse por escucharlos y se mantienen accesibles y dispuestos al diálogo.

En Transforma tu Estrés, buscamos líderes como TU, que quieran cambiar la cultura de su organización aprendiendo y enseñando a otros a transformar el estrés en energía positiva.

 

El enojo, una reacción natural pero necesaria?

El enojo, una reacción natural pero necesaria?

Cualquiera puede enojarse, eso es fácil. Pero estar enojado con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto y en la forma correcta, eso no lo logra cualquiera. Aristóteles

Todos nos enojamos de vez en cuando, y aunque reprimir nuestras emociones nos daña, vivir enojados o dar rienda suelta a nuestro enojo, tampoco podría ser la mejor opción.

“No hay nada malo con enojarse”, “no es sano ocultar el enojo”. Tales sentencias podrían ser inexactas, de acuerdo con el artículo publicado “Why am I so angry” en el sitio australiano Clarity Psych. “Soltar” o expresar el enojo, podría en realidad escalar o aumentar la conducta agresiva y no ayudar a resolver lo que provoca dicha emoción.

¿Qué nos provoca enojo?

Algunas personas encuentran más difícil tolerar la frustración, las molestias o situaciones inconvenientes. Las personas que tienden a sentirse enojados, son por lo general más sensibles a este tipo de frustraciones o molestias y les cuesta trabajo sentirse alegres cuando estas situaciones les ocurren, o simplemente les resulta difícil “dejarlas ir”.  Las personas propensas a la ira a menudo son capaces de justificar su enojo, que a menudo parece basarse en algo “real”.

Este tipo de personas no enfrentan situaciones distintas a las que enfrentan las demás personas, es sólo que encuentren más difícil dejar que estas cosas pasen.

Algunas de las cosas por las cuales suelen enojarse son hechos que ellos califican”injustos”, por ejemplo, alguien que falta a una promesa hecha o les trata con menos respeto de lo que ellas esperan.

Entre otros factores, la genética podría estar involucrada. Esa es la razón por la cual desde el nacimiento, algunos bebes parecen más irritables que otros, y dicha tendencia podría mantenerse durante la adolescencia y la vida adulta.

El ambiente podría también influir en la expresión del enojo; dado que culturalmente se ve al enojo como una emoción negativa, y es socialmente inaceptable, este tipo de personas tienen dificultad para manejarlo en una forma que sea aceptable.

Y por supuesto el aprendizaje. La manera en cómo los padres manejan el enojo y la ira, podría ser un factor importante en la manera en cómo sus hijos manejan este tipo de emociones.

La genética, el ambiente y el aprendizaje, podrían ser factores que influyen en la manera en cómo manejamos el enojo o la ira.

Enojo, ira y agresión

El enojo puede conducirnos a actuar agresivamente con objeto de sentirnos en control de la situación, o que nos hacemos cargo de ella. Reprimirlo por otra parte, O NO MANEJAR NUESTRO ENOJO EN FORMA CONSTRUCTIVA, puede conducirnos a desarrollar HIPERTENSION, ESTRES Y DEPRESION.

Algunos otros autores señalan que el enojo o la ira, definida como un estado interno, mental y subjetivo con cogniciones (pensamientos) y patrones de activación fisiológica asociados no recibe tanta atención  como otros trastornos del estado de ánimo, no obstante, se le asocia a otros problemas como comportamiento agresivo verbal y físico, violencia doméstica, disfunción marital y familiar, abuso infantil, conducta criminal y diversos padecimientos relacionados con la salud, tales como enfermedades coronarias.

El enojo se asocia a otros problemas como comportamiento agresivo verbal y físico, violencia doméstica, disfunción marital y familiar, abuso infantil, conducta criminal y diversos padecimientos relacionados con la salud, tales como enfermedades coronarias.

Estos autores hablan de un Trastorno de Ira cuando la persona experimenta sentimientos de ira excesivos e intensos por un periodo mayor a 6 meses durante el cual dicha experiencia se asocia a sucesos cotidianos estresantes, problemas menores, metas frustradas, incomodidad física, así como insultos, rechazo o críticas percibidas. No obstante, la ira también podría ser consistente con normas culturales (de aceptación o censura) como parte de un proceso psicótico, confusión inducida de forma orgánica o algún tipo de intoxicación (entre las más comunes, el alcohol puede llevar a las personas a mostrar desinhibición e ira).

Conviene distinguir entonces entre la Ira de la Agresión y la Hostilidad, definiéndose éstas últimas como:

  • El comportamiento manifiesto que tiene como fin hacer daño o lesionar a una persona y objeto (Agresión)
  • Patrón presente en múltiples situaciones o rasgos de enojo en combinación con agresión verbal física sin estímulo presente (Hostilidad)

Tratamiento de la ira

El tratamiento cognitivo conductual para la solución de problemas en este tipo de casos, se orienta a ayudar a la persona a:

  1. Disminuir las reacciones fisiológicas asociadas a la ira, tales como aumento de la presión arterial, y consecuentemente, reducir su impacto en la salud
  2. Reducir las distorsiones cognitivas, es decir, aquellos pensamientos disfuncionales o irracionales que provocan la ira
  3. Mejorar las habilidades interpersonales para manejar la ira

El entrenamiento en relajación como en asertividad, la reestructuración cognitiva, el enfoque en la resolución de problemas, así como habilidades para perdonar y el sentido del humor, son algunas de las estrategias empleadas por este modelo para manejar la ira.

 

En Transforma tu estrés te ayudamos a manejar la ira y otras emociones de manera POSITIVA. Consúltanos.

 

Referencias:

Why am I so angry

Nezu,A., Nezu,C., Lombardo, E. Formulación de casos y diseño de tratamientos cognitivo-conductuales

 

 

 

Qué es el biofeedback y cómo ayuda a controlar el estrés

Qué es el biofeedback y cómo ayuda a controlar el estrés

 Imagina que te encuentras en una discusión importante, o que recibes una llamada o un mensaje para el cual todavía no estás preparado para dar una respuesta. O que te acaban de chocar tu automóvil. Automáticamente, puedes sentir como aumenta tu frecuencia cardiaca (en situaciones extremas como una taquicardia), empiezas a sudar, puedes sentir dificultad para respirar y tensión en alguna parte de tu cuerpo.

 Estas reacciones de las cuales puedes estar o no consciente, forman parte de la respuesta de estrés.

En realidad, la gravedad de estos síntomas no se relaciona con el hecho de que los experimentes en un momento en particular, sino que en el largo plazo, estos mecanismos que se disparan una y otra vez traen consigo importantes complicaciones y cuadros tales como enfermedades cardiovasculares, infartos, cefaleas y dolor crónico, entre otras.
Para ilustrar los efectos del estrés en tu cuerpo, imagina un automóvil o equipo de cómputo encendido día y noche. En el caso del auto, el combustible se agota, lo mismo que la batería (esto último le ocurrirá también a tu equipo de cómputo). A la larga, el rendimiento de estos equipos será menor. Lo mismo te ocurre cuando te encuentras bajo estrés crónico o permanente.
Un problema adicional con el estrés, es que muchas personas no están conscientes de cuan estresadas pueden estar. Normalmente este “darse cuenta” sucede cuando el “automóvil empieza a fallar”, cuando su cuerpo y su mente empiezan a mostrar signos de desgaste, cuando piensan que “quizá sea el estrés”.

Para controlar el estrés, el primer paso es darse cuenta y después aprender a controlar.

Qué es y para qué sirve

  • El Biofeedback (o Biorretroalimentación) es una herramienta que permite a las personas  aprender no solo a identificar los signos propios de la respuesta de estrés, como el aumento del ritmo cardiaco, la sudoración o la tensión muscular, sino también aprender como controlarlas mediante el uso de estrategias que le ayudan a modificar sus estados mentales y con ello, a lograr cambios en su fisiología.
  • El Biofeedback, se basa en la evidencia empírica de que la mente y el cuerpo están interconectados. Esto significa que si la persona es capaz de reconocer y controlar las emociones que dañan a su cuerpo, también puede controlar los procesos de su cuerpo afectados por el estrés.
  • Una de las mayores ventajas del Biofeedback, es que es la persona misma, utilizando sus propios recursos, quien logra modificar sus propios patrones, sin hacer uso de medicamentos u otro tipo de tratamientos. No genera efectos secundarios adversos.

Cómo funciona

  • El Biofeedback, hace las veces de un espejo, a través del cual la persona se “observa” o hace conscientes algunos de los procesos de su fisiología de los cuales no está normalmente consciente.
  • El entrenamiento con Biofeedback se da mediante la retroalimentación visual o auditiva. Por ejemplo, cuando la persona está relajada, el equipo muestra una luz verde, un sonido brillante o una señal para recompensarlo. Eso es lo que los psicólogos llamamos condicionamiento.  Pero, si la persona se estresa, la luz se pone roja, y el sonido se torna grave. Esta es una señal para la persona y el profesional, para hablar sobre los pensamientos y las emociones que están produciendo esos cambios.
  • Una vez que la persona ha aprendido a controlar su fisiología, puede emplear dichas Estrategias en cualquier momento: en medio de una junta, del tráfico, o antes de ir a dormir. Las habilidades adquiridas mediante el uso del Biofeedback pueden ser transferidas a cualquier situación que la persona desee.

Por donde iniciar

  • Dependiendo de la evaluación inicial (Stress Assessment o Perfil de Estrés),  el entrenamiento puede orientarse, a disminuir la tensión muscular característica de las personas sometidas a estrés constante, la cual se manifiesta comúnmente en dolores de espalda, cefaleas, migrañas, etc; a enseñar a la persona a elevar su temperatura y controlar la sudoración excesiva, otros signos comunes de estrés, e incluso a controlar la motilidad o movimiento intestinal.
  • Con frecuencia, el entrenamiento en Biofeedback suele iniciar enseñando a las personas a respirar adecuadamente, algo que para algunos puede resultar obvio y natural, no lo es.  Respirar profunda y lentamente es una de las técnicas más utilizadas para el control de estrés, pero es necesario que la persona aprenda a hacerlo correctamente.
  • Mas adelante, si la persona aprende a sincronizar su respiración con su frecuencia cardiaca y más específicamente, con la variabilidad de su ritmo cardíaco, entra en un estado denominado Coherencia Fisiológica, que es un estado de armonía para el cuerpo. En la actualidad, la Variabilidad de la Frecuencia Cardiaca, es uno de los indicadores que ha despertado gran interés pues se considera predictor de salud cardiovascular, entre otros.
  • Una vez que la persona ha aprendido a controlar el estrés, el siguiente paso consiste en potenciar su desempeño – Peak Performance-. Esta es una opción que utilizan los ejecutivos de negocios y deportistas de alto rendimiento.

Otros beneficios

 El Biofeedback ha demostrado un elevado nivel de efectividad para el tratamiento de diferentes trastornos entre ellos los de ansiedad y el trastorno por estrés postraumático, depresión y el déficit de atención, entre otros.

En Transforma tu estrés ponemos éstas y otras herramientas para controlar el estrés y mejorar tu salud y rendimiento a tu disposición, contáctanos!