Dentro de las alternativas al tratamiento de la ansiedad, la depresión y los problemas de sueño –insomnio- la Electroterapia Craneal o Craneoestimulación es una técnica utilizada para regular la actividad cerebral que involucra una microcorriente eléctrica. A diferencia de la Estimulación Neuroeléctrica o TENS, esta técnica conocida como CES (Craneo-electrostimulation) genera una corriente mucho más débil y en la mayoría de los casos imperceptible para la persona.

 

Cómo se lleva a cabo

 

Los dispositivos disponibles en el mercado utilizan dos pequeños electrodos que se colocan a ambos lados de la cabeza, usualmente dos clips sujetos a los lóbulos de las orejas, aunque existen algunas variaciones en su colocación. El tiempo promedio que utiliza el dispositivo una persona va de los 20 minutos hasta una hora por vez, en estado de reposo o actividades que no involucren actividad física intensa.

 

Cómo funciona

 

Se cree que la Craneoestimulación ejerce acción directa en el cerebro vía diversas estructuras como el tallo cerebral, el sistema límbico, el hipotálamo entre otras, mediante las cuales se estimula la producción de neurotransmisores y el funcionamiento de las redes neuronales.

 

De donde surge

 

Los antecedentes de la Craneoestimulación datan de la época en la que se utilizaban los “choques” o descargas eléctricas para tratar a las personas con melancolía, depresión y epilepsia. Sobra decir que estos métodos rudimentarios e incluso los mismos TENS han quedado atrás, y como se señaló anteriormente, esta técnica genera una microcorriente imperceptible para la persona.

 

Terapia para el Sueño

 

La Craneoestimulación moderna o CES fue utilizada y estudiada originalmente para tratar el INSOMNIO, y fue llamada Terapia de Electro-Sueño. Fue a mediados del siglo pasado, que en Rusia se expandió la investigación al tratamiento de la ansiedad y otras alteraciones del sueño.

 

Estado actual

 

Hoy existen alrededor de 40 dispositivos los que se comercializan principalmente en los Estados Unidos, Canadá y Europa y existen alrededor de 200 artículos publicados investigando los efectos de esta terapia en diversos casos, los cuales incluyen mejora de los síntomas de abstinencia y funcionamiento cognitivo en personas alcohólicas en recuperación y consumidoras de otro tipo de sustancias.

 

Agencias regulatorias como la FDA reconoce y ha aprobado el uso de estos dispositivos para tratar la ansiedad, la depresión y el sueño por su efecto serotoninérgico pero no para tratar el dolor, aunque su efecto y eficacia también ha sido bien documentado.

 

CES para el tratamiento de la depresión

 

Los estudios actuales de la depresión han indicado una relación entre la depresión y la hiperactivación del área del cerebro conocida como corteza prefrontal ventromedial así como la hipoactivación de otra área llamada corteza prefrontal dorsolateral. Asimismo, se cree que bajos niveles de serotonina, norepinefrina y dopamina, neurotransmisores que regulan nuestro estado de ánimo y deficiencias nutricionales específicas como el magnesio, juegan un papel importante en esta enfermedad.

 

A través de un meta-análisis el cual comparó el uso de antidepresivos con la Craneoestimulación, encontró que esta última no generó efectos secundarios propios de los primeros, que incluían  interrupción de las funciones metabólicas del hígado, interacciones con otros medicamentos e incremento de los pensamientos y conductas asociados a la ideación suicida.

 

Resultados similares han sido observados en otras áreas de investigación, por lo que no habría que desestimar su efecto y uso.

 

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Fuente: Two Earclips, Wires, a Little Box and Presto – the Wonderful World of Cranio-electro Stimulation