Bailar es una de las actividades más antiguas y más importantes en la evolución de la humanidad. Desde tiempos remotos, por medio de la danza, los seres humanos han tenido la posibilidad de comunicarse corporalmente y expresar sus sentimientos y emociones por medio del movimiento.

 

Aunque una de sus funciones principales ha sido la socialización, otra muy importante parece ser la de modificar y mejorar nuestro cerebro.

 

Así parecen demostrarlo más de 400 estudios que estudian la relación entre la danza y el cerebro. Por medio de la danza, se estimula la producción de nuevas neuronas, a lo cual se conoce como Neurogénesis, y las conexiones entre éstas responsables del aprendizaje y el pensamiento, en particular, la liberación del factor neurotrófico (BDNF) que promueve el crecimiento, mantenimiento y plasticidad de las neuronas necesarios para el aprendizaje y la memoria, además,

 

La danza mejora nuestro estado de ánimo y nos ayuda a lidiar con el estrés, que interfiere en el aprendizaje

 

Qué partes del cerebro se activan cuando bailamos

 

  • La corteza motora, está involucrada en la planificación, control y ejecución del movimiento. Las señales de la corteza motora viajan por los 20 millones de fibras nerviosas de la médula espinal para hacer que la muñeca o el dedo del pie respondan de cierta manera.
  • La corteza somatosensorial, la región media del cerebro responsable del control motor, también desempeña un papel en la coordinación ojo-mano.
  • Los ganglios basales, se comunican con otras regiones del cerebro para coordinar suavemente los movimientos. También, hacen que el cuerpo se mueva en respuesta a la información sensorial.
  • Los ganglios basales y el cerebelo son claves en la memoria, los hábitos y el movimiento. Ambos también trabajan en el aprendizaje de la danza y su ejecución

 

Qué funciones cerebrales mejoran cuando bailamos

 

Por medio de la danza algunas de nuestras funciones cerebrales mejoran, entre ellas:

 

  1. Fortalece la memoria muscular. La cual nos permite aprender cómo ejecutar un movimiento sin pensar en los “pasos” que tenemos que dar. De acuerdo al neurocientífico Daniel Glaser, esto ocurre porque los movimientos son “mapeados” en el cerebro creando una abreviación entre el pensar y el hacer. Lo anterior hace que a través de la práctica repetida, nuestros movimientos se vuelvan automáticos.
  2. Fortalece el cerebelo. El cambio de “pensar” los pasos de baile a ejecutarlos, provoca un cambio en la actividad cerebral de la parte “pensante” del cerebro que controla los movimientos voluntarios, al cerebelo, que controla el balance y el equilibrio y coordina las señales de movimiento producidas en otras partes del cuerpo. Un estudio publicado en el journal Cerebral Cortex que la práctica repetida del giro en las bailarinas aumenta el tamaño del cerebelo y disminuye la sensación de mareo.
  3. Promueve la neuroplasticidad. Esta como se ha señalado anteriormente se refiere a la maleabilidad de nuestro cerebro que ocurre como resultado de la experiencia. Cuando una parte es dañada, nuestro cerebro es capaz de formar nuevas conexiones. Nuestra materia gris puede reducirse o agrandarse, crear conexiones neuronales, refinarse o debilitarse. La evidencia sugiere que estos cambios pueden conducir a cambios en nuestras habilidades. El baile integra varias funciones cerebrales involucradas en la kinestesia, seguida el ritmo musical, y la emoción, todos los cuales aumentan nuestra conectividad del cerebro.
  4. Retrasa los procesos neurodegenerativos. Quienes bailan pueden reducir la aparición de la demencia y el Alzheimer. Un estudio publicado en 2013 en el New England Journal of Medicine encontró que el baile libre, el cual requiere de agilidad en la toma de decisiones, es esencial para mantener una mente aguda porque obliga a nuestro cerebro a reconectar las vías neuronales, especialmente en las áreas involucradas en las funciones ejecutivas – de las que proviene nuestra habilidad para que las cosas se lleven a cabo.

 

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Fuentes:

How Dancing Boosts Brain Cells and Lifelong Learning

Thinking On Your Feet: Dancing Wards Off Neurodegenerative Disease By Rewiring The Brain